Así como en 1929 Virginia Woolf escribió Una habitación propia imaginando un espacio propio para crear con libertad, nace Un Taller Propio: un lugar pensado para parar, hacer con las manos y dar forma a ideas sin prisas. Un espacio compartido donde cada persona puede encontrar su ritmo, probar, equivocarse y volver a intentar, en un ambiente cercano y tranquilo en el que el proceso es tan importante como el resultado.

En la parte de cerámica, el taller está preparado para acompañar todo el recorrido de una pieza, desde el barro hasta el acabado final. Contamos con una laminadora para facilitar el trabajo con planchas y explorar distintas formas, y esmaltamos principalmente por inmersión, una técnica sencilla y muy agradecida. Próximamente incorporaremos también la aplicación con pistola de aire comprimido en la cabina de esmaltado, lo que abrirá nuevas posibilidades a nivel de capas, matices y texturas. Además, la pila dispone de un decantador que retiene la arcilla, de manera que el agua se va lo más limpia posible por el desagüe, cuidando así tanto el espacio como el entorno.

En el área textil, el espacio invita a seguir experimentando con otros materiales y lenguajes. Disponemos de una máquina de coser Alfa y una remalladora Juki, ambas industriales y de los años 70, con ese carácter robusto y duradero de las máquinas de antes, que permiten trabajar con precisión y conseguir acabados más profesionales. Es un complemento perfecto para quienes tienen curiosidad por el textil o quieren combinar distintas técnicas dentro de sus proyectos.